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Cabrera y Luis Alberto vuelven a medir fuerzas en Santo Domingo Este.

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Santo Domingo Este.–
En un escenario político marcado por la nostalgia de un pasado dominante y la incertidumbre de su futuro inmediato, las principales figuras del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) vuelven a activar su maquinaria en Santo Domingo Este, buscando reconectar con una militancia disminuida, pero aún sostenida por liderazgos con historia.
Ramón Cabrera y Luis Alberto Tejeda, dos nombres que han marcado la dinámica política de la demarcación, regresan al terreno del enfrentamiento, esta vez en medio de un partido que ya no exhibe el músculo de antaño, pero que intenta reorganizar sus fuerzas de cara a nuevos retos.
Los antecedentes pesan. Aún resuena el intento fallido de Ramón Cabrera por conquistar una diputación en la Circunscripción 2, así como el desempeño de Luis Alberto en la contienda por la Alcaldía, donde sucumbió ante el empuje de los recursos estatales. En paralelo, figuras como Luis Henrique tampoco lograron consolidar aspiraciones mayores, evidenciando un desgaste político que no puede ser ignorado.
Hoy, las alianzas internas dibujan un nuevo mapa. Cabrera, con su reconocida astucia, se proyecta como pieza clave en el impulso de Gonzalo Castillo, el candidato que representa la corriente del expresidente Danilo Medina.
En la acera opuesta, Luis Alberto se apoya en la experiencia estratégica y el dominio discursivo de Francisco Javier García, una figura con amplio recorrido en el arte del proselitismo.
El PLD, aunque golpeado, no carece de figuras relevantes. Nombres como Margarita Cedeño —presente, aunque distante en lo local—, y Charles Mariotti, cuyo ascenso estuvo marcado por el respaldo de Medina, reflejan un partido que aún conserva estructuras, aunque debilitadas en su accionar territorial.
Sin embargo, el verdadero desafío no es solo interno. El crecimiento sostenido de fuerzas adversarias en Santo Domingo Este ha reconfigurado el tablero político, reduciendo el margen de maniobra de un PLD que, aunque ya no domina como antes, sigue siendo un actor a considerar.
En este contexto, la participación activa de sus candidatos y estructuras será determinante: primero, en la rearticulación interna de sus bases; y luego, en la reconquista del electorado externo.
Porque, aunque muchos hoy redescubren la demarcación —como si apenas ubicaran el Faro a Colón en el mapa—, Santo Domingo Este continúa siendo un territorio político clave, donde aún se escriben capítulos decisivos de la historia electoral dominicana.

Fernando Buitrago