Daniel Santana.
18/08/2025
En el transcurso de cinco años, el presidente Luis Rodolfo Abinader Corona ha puesto en marcha y culminado una serie de obras de infraestructura que no solo transforman el paisaje urbano y rural, sino que también redefinen el camino hacia el desarrollo y la modernidad de la República Dominicana. Estas iniciativas han tenido impacto directo en la movilidad, el comercio, la salud, el turismo y la calidad de vida de millones de dominicanos.
Principales realizaciones
Más de 131 obras públicas concluidas en todo el país, con una inversión superior a RD$16,000 millones.
Presa de Monte Grande, considerada la obra hidráulica más importante en décadas, que asegura agua, riego, energía eléctrica y control de inundaciones para el sur.
Teleférico de Los Alcarrizos y ampliación del Metro de Santo Domingo, que modernizan el transporte masivo y benefician a cientos de miles de usuarios.
Avance en la construcción del Monorriel de Santiago, el primero del Caribe, que promete cambiar la movilidad de la segunda ciudad más importante del país.
Circunvalaciones, carreteras y puentes en distintas provincias, facilitando el comercio, el turismo y la integración regional.
Infraestructura de salud como el Hospital Dr. Mario Tolentino Dipp en Santo Domingo Norte y el nuevo hospital traumatológico del sur en Azua.
Transformaciones urbanas como la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este y el Plan Santo Domingo del Mar, que proyecta un malecón renovado y una capital más ordenada y moderna
Impacto general
Estas obras reflejan una apuesta firme por:
El desarrollo económico y regional, al mejorar la conectividad y la movilidad de mercancías.
Una movilidad urbana avanzada, con transporte público de última generación.
Un sistema de salud fortalecido, con nuevos hospitales y centros especializados.
La sostenibilidad hídrica y energética, gracias a la presa Monte Grande.
La transformación urbana, que da paso a ciudades más modernas y habitables.
Conclusión personal
En un país tan politizado como la República Dominicana, resulta difícil ejercer la opinión personal. Muchas veces, el ciudadano común —y también el no común— teme expresarse libremente, decir lo que siente y reconocer cuando un presidente está haciendo bien las cosas.
En mi caso, quiero dejar claro que no hablo desde la militancia política, sino desde lo más profundo de mi corazón. Considero que el gobierno que encabeza el presidente Luis Rodolfo Abinader Corona ha sido más democrático, sensible y humano que los gobiernos pasados. Tanto así, que ha asumido decisiones que incluso le han generado disgusto dentro de su propio partido, al escuchar y atender el clamor de sectores que tradicionalmente no se consideran parte del oficialismo.
Luis Abinader se perfila como el presidente de todos los dominicanos, no solo de un partido ni de una clase política. Lo ha demostrado al pensionar a miles de ciudadanos amparados en la ley, sin importar la bandera partidaria.
Hay que ser atrevido, tener valor y coraje para reconocerlo: en estos cinco años de gestión, Abinader ha tenido más luces que sombras. Incluso las llamadas “cacerías” de empleados públicos, comunes en otros gobiernos, en este de Luis han, sido mucho menores bajo su administración.
Daniel Pueriet Santana
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