Por Daniel Santana
26/08/2025
Introducción
La violencia intrafamiliar es un fenómeno complejo que afecta a todos los sectores de la sociedad dominicana. Sin embargo, la visión que suele difundirse desde algunos investigadores o autoridades resulta incompleta, porque se limita a enfoques teóricos y estadísticas sin conexión con la realidad práctica de los hogares y las comunidades. Mi experiencia, tanto en la vida personal como en el proceso de discusión del anteproyecto de ley sobre violencia intrafamiliar, me ha permitido comprender dimensiones que rara vez son consideradas.
El origen de la ley
El anteproyecto de ley sobre violencia intrafamiliar surgió en el Palacio Nacional y fue depositado en la Cámara de Diputados. Desde allí pasó a la sociedad civil, encabezada por Participación Ciudadana (PC), que organizó foros y talleres en todo el país. Formando parte de ese proceso, y siendo coordinador del Foro Ciudadano, participé en jornadas donde se recogían las voces de comunidades, líderes sociales y organizaciones que buscaban enriquecer la propuesta.
Fue un trabajo arduo, realizado por diversas entidades como el Centro Bonó, Ciudad Alternativa, COPADEBA, Unión de Emisoras Católicas, CEPAE, entre otras. Esta experiencia me permitió ver de cerca cómo se estructuraba el marco legal, pero también identificar los vacíos en su aplicación.
Limitaciones del sistema judicial
A pesar de los avances legislativos, persiste una gran debilidad en la justicia dominicana: la falta de preparación de fiscales y autoridades para investigar con rigurosidad. La mayoría no realiza estudios forenses ni psicológicos que permitan identificar perfiles como el manipulador o el psicópata, quienes muchas veces logran presentarse como víctimas.
El resultado es que, en no pocos casos, el verdadero inocente termina siendo acusado y castigado, mientras que el verdadero agresor se beneficia de su capacidad de manipulación.
Impactos en la familia
Los hogares marcados por la disfunción intrafamiliar generan consecuencias profundas:
En los hijos, que suelen descargar frustraciones contra adultos o envejecientes, provocando nuevos ciclos de violencia.
En los hombres, quienes muchas veces son víctimas invisibles de violencia psicológica y moral por parte de sus parejas, siendo humillados, culpados y, en casos extremos, acusados injustamente como agresores.
En los envejecientes, quienes se convierten en blancos de irrespeto y maltrato dentro del hogar.
Crítica a los enfoques superficiales
Con frecuencia escuchamos a supuestos investigadores hablar del tema desde una óptica académica, pero sin conocimiento práctico de cómo se genera la violencia intrafamiliar. Por ello, siempre sostuve que antes de aplicar la ley era necesario educar integralmente a las familias. Una legislación moderna no puede aplicarse con eficacia si no se acompaña de un cambio cultural y educativo en la sociedad dominicana.
Propuesta de solución
Desde mi visión, la revisión de la ley debe ir acompañada de la creación de un Ministerio de la Familia, que articule políticas integrales y elimine las excusas de fiscales y autoridades. Con esta institución, se garantizaría la investigación profunda de los casos, la identificación de perfiles peligrosos y la protección real de las víctimas, sin importar género o edad.
Conclusión
La violencia intrafamiliar en República Dominicana no puede enfrentarse únicamente con leyes. Requiere educación, preparación de autoridades y una visión amplia que reconozca todas las formas de maltrato: contra mujeres, hombres, niños y envejecientes. Solo así lograremos construir una sociedad más justa y humana.
danielpuerie@gmail.com






