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Nada permanece oculto: la maldad se revierte sobre quien la practica

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Daniel Santana
21/08/2025
danielsantanard.com

> “Nada está oculto debajo de la tierra que no haya de salir a la luz.

La maldad, a menudo, se revierte contra quien la comete, generando consecuencias negativas para el individuo que la practica. Esta idea se encuentra en diversas fuentes, desde la filosofía hasta la religión, y se expresa en frases como “quien a hierro mata, a hierro muere” o “la ley del karma”.

¿Por qué la maldad se revierte?

1. Consecuencias naturales:

La maldad genera un ciclo de violencia, desconfianza y aislamiento, afectando negativamente las relaciones interpersonales y el bienestar emocional del perpetrador.

2. Justicia divina o karmática:

Muchas creencias sostienen que existe una fuerza superior que equilibra las acciones humanas, haciendo que el mal cause daño a quien lo realiza o a sus allegados, como forma de retribución.

3. Ciclo de resentimiento:

La maldad siembra odio y resentimiento, tanto en la víctima como en el agresor. Ese resentimiento puede corroer el alma y destruir la capacidad de vivir en paz y armonía.

4. Autoengaño y pérdida de empatía:

Quien practica el mal suele justificar sus acciones, lo que lo lleva al autoengaño y a la pérdida de empatía. Eso crea un vacío interno y un distanciamiento de la realidad.

Ejemplos cotidianos:

Un jefe que maltrata a sus empleados puede enfrentar baja productividad, rotación constante del personal, demandas legales y hasta un deterioro de su propia salud mental.

Una persona que difama a otra puede sufrir consecuencias legales, perder su reputación y terminar aislada.

Un país que comete actos de agresión puede enfrentar sanciones internacionales, aislamiento diplomático y el repudio global.

Hoy reflexionamos sobre el daño moral y el golpe a la autoestima que puede sufrir una persona cuando alguien busca deliberadamente destruirla.

Sé que en el mundo hay seres humanos con distintos modelos de comportamiento en cuanto a valores humanos se refiere. Hay quienes se creen perfectos, casi iguales a Dios, y no reconocen sus errores, debilidades ni fallas con el prójimo. Algunos solo saben criticar, incluso a quienes les han tendido la mano. Son violentos, agresivos, y acumulan odio, frustraciones y obsesiones que descargan sobre una sola persona, mientras con los demás se muestran como almas de bondad y sonrisas. Tal comportamiento se asemeja al del psicópata común.

Hay personas que nunca ven nada bueno en los demas.

Perfecto ellos, y nadie mas.

danielpuerie@gmail.com