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La Inteligencia Artificial y el atraso mental dominicano

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Por: Daniel Santana

Para muchos dominicanos, todo lo que representa avance, ciencia, investigación o tecnología moderna parece convertirse en un problema. Es como si el progreso les provocara miedo, incomodidad o rechazo.

Esa resistencia a todo lo nuevo refleja una realidad dolorosa: la República Dominicana sigue siendo un país con una mentalidad que se resiste a evolucionar. Más que subdesarrollado en lo económico, parece condenado al atraso mental y cultural.

Hoy el tema mundial es la Inteligencia Artificial (IA), una herramienta que ha revolucionado la forma de escribir, investigar y comunicarse. Es el presente y el futuro de la educación, la ciencia y la comunicación.

La IA no solo corrige errores, sino que ayuda a estructurar ideas, mejorar la redacción y expresar pensamientos con claridad. Quien sabe aprovecharla, multiplica su capacidad de crear y aprender.

Muchos escritores, comunicadores y profesionales en todo el mundo ya la utilizan para revisar sus textos antes de publicarlos. En esta era digital, nadie puede decir con seriedad que escribe sin la ayuda de una herramienta tecnológica.

Por ejemplo, yo mismo estoy escribiendo este texto con apoyo de la IA, específicamente ChatGPT, que me ayuda a pulir lo que redacto, algo similar a lo que antes hacía Word, pero con más inteligencia, rapidez y comprensión.

Además, la IA es una herramienta de investigación poderosa. En segundos puede analizar millones de textos, archivos y fuentes como Wikipedia o Google, y ofrecer datos precisos sobre cualquier tema.

Sin embargo, en nuestro país, mientras el mundo avanza, todavía hay quienes se burlan o critican a quienes utilizan estas tecnologías. Los llaman vagos o dependientes, sin entender que están frente a un cambio histórico.

Los envidiosos y los atrasados siempre han existido. Son los mismos que en su tiempo se opusieron a la llegada de la computadora, del internet y del teléfono inteligente. Hoy repiten la historia, esta vez contra la Inteligencia Artificial.

Mientras tanto, abogados, ingenieros, periodistas, profesores y comunicadores de todo el mundo ya están usando la IA para investigar, redactar y producir trabajos con mayor calidad, eficiencia y precisión.

La diferencia está clara: algunos siguen mirando al pasado, criticando lo que no entienden; otros, como yo, preferimos mirar hacia el futuro, aprovechando las herramientas que el mundo moderno nos ofrece para crecer, aprender y avanzar.

Y para concluir: en la IA nada es falso por sí mismo. No existen las llamadas “noticias falsas” dentro de ella, porque la Inteligencia Artificial solo hace lo que el escritor o el investigador le ordena hacer. La verdad o la mentira no dependen de la máquina, sino del ser humano que la utiliza.

La IA y ChatGPT son herramientas que vinieron para ayudar, no para sustituir al ser humano. Ahora bien, también es cierto que su valor depende del uso que cada quien decida darle: con ellas se puede estudiar, aprender, obtener conocimiento… o también hacer daño, como ocurre con cualquier otra herramienta en manos equivocadas. La diferencia no está en la máquina, sino en la conciencia de quien la usa.