Inicio Opinión LOS ASCENSOS EN LA POLICÍA NACIONAL: ENTRE EL MÉRITO Y LA ESPERANZA.

LOS ASCENSOS EN LA POLICÍA NACIONAL: ENTRE EL MÉRITO Y LA ESPERANZA.

307
0

Los recientes ascensos en la Policía Nacional han generado diversas reacciones en la sociedad dominicana.

Desde esta tribuna de opinión reconocemos el esfuerzo del Poder Ejecutivo y del Ministerio de Interior y Policía, encabezado por Faride Raful, así como la responsabilidad institucional que recae sobre la alta dirección policial.

Es justo valorar cuando se producen movimientos que buscan fortalecer la institución encargada de preservar el orden público y la seguridad ciudadana.

Sin embargo, también es nuestro deber señalar que los ascensos deben responder estrictamente al cumplimiento de la Ley Orgánica institucional, sustentados en el mérito, la antigüedad, la conducta y la preparación profesional.

La Policía Nacional no es simplemente una estructura jerárquica; es el escudo protector de la sociedad dominicana.

Está integrada por hombres y mujeres que arriesgan sus vidas para proteger las nuestras.

Son hijos de la patria de Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella.

Pero también es una realidad que dentro de las filas policiales existen agentes que, aun sin abolengo ni padrinazgos políticos, han construido su camino con sacrificio. Policías provenientes de familias humildes que con el paso de los años se han preparado, han emprendido, se han profesionalizado y han demostrado amor auténtico por la institución.
Muchos acumulan 8, 10, 15 y hasta 20 años esperando un ascenso que nunca llega. No por falta de méritos, sino por carecer de conexiones o respaldo político. Esa es una herida silenciosa que debe ser sanada si realmente aspiramos a una reforma policial justa y transparente.

Desde nuestro portal digital danielsantanard.com y Comunidad y Barrio, queremos resaltar un caso que consideramos meritorio: el ascenso de Edward Gómez Taveras a segundo teniente.

Un joven policía emprendedor, servicial, disciplinado y ejemplar en su comunidad. Un hombre que ha sabido equilibrar su vocación policial con su rol de padre, hijo y ciudadano responsable.

Su ascenso no solo responde al tiempo reglamentario establecido por la ley, sino también a su comportamiento y compromiso.

Y cuando el mérito se impone, debemos reconocerlo.

Porque reconocer lo justo también es hacer periodismo responsable.
No obstante, nuestro llamado va más allá de un caso individual.

El Estado dominicano y la institución policial tienen la obligación moral y legal de apoyar a quienes verdaderamente cumplen con entrega y dedicación.

No se puede permitir que el desánimo se instale en aquellos que sirven con honor.

Si los ascensos se convierten en instrumentos de justicia institucional, la moral policial se fortalece.

Pero si se perciben como privilegios reservados para unos pocos, se debilita la confianza interna y externa.

Hoy más que nunca, la reforma policial debe consolidarse sobre bases sólidas: transparencia, meritocracia y equidad.

Solo así construiremos una Policía Nacional más fuerte, más respetada y verdaderamente al servicio del pueblo dominicano.

Este es un llamado respetuoso, pero firme. Porque cuando se premia el mérito, gana la institución.

Y cuando gana la institución, gana la República Dominicana.

Daniel Santana
Santo Domingo, República Dominicana
1 de marzo de 2026